Europa, zarandeada por la crisis de los refugiados, el terrorismo yihadista y el paro, vive el ascenso de movimientos neonazis. En algunos países se sienten tan fuertes que exhiben su odio, sin esconderse. Por Carlos Manuel Sánchez

Hungría: persecución a los gitanos

Los ultras del Jobbik se han convertido en la tercera fuerza en el Parlamento enarbolando un odio implacable hacia los gitanos, a los que acusan de la insegu-ridad y de copar los servicios sociales.

Grecia: a esvástica dorada

La crisis económica ha catapultado a Amanecer Dorado, con 17 representantes en el Parlamento griego. Casi 70 de sus miembros tienen juicios pendientes por asesinatos y agresiones racistas.

Suecia: los pulcros escandinavos

El Movimiento de Resistencia Nórdica proclama la supremacía de la raza escandinava y la unión de los países nórdicos. El movimiento se creó en los noventa, pero desde el año pasado se ha convertido en partido político y busca la representación parlamentaria. No rechazan el uso de la violencia para lograr sus objetivos. imponer el nacionalsocialismo.

Reino Unido: Antisemitas

Judíos, negros, gais, inmigrantes Los miembros de Acción Nacional promueven el odio y adoran a Hitler. Fundado en 2013, su líder de 27 años prohíbe a sus militantes hablar en público.

República Checa: juventudes totalitarias

El Partido de la Justicia Social de los Trabajadores siembra el odio y ataca a las minorías. Defiende la pena de muerte, perseguir las desviaciones sexuales o incluir la etnia en el DNI.

Holanda: cabezas de cerdo

Las cabezas de cerdo se han convertido en el principal símbolo de la rama holandesa del partido alemán Pegida. Con este símbolo, que han colocado en mezquitas y en locales de inmigrantes, muestran su islamofobia.

Alemania: exportar el odio

El partido Pegida (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente) se manifiesta cada lunes en Dresde y alienta protestas globales en toda Europa. Califican a los inmigrantes de escoria.