Vitoria, 1960. Fui compañero de Dani Rovira en las dos comedias de ‘Los apellidos…’, y ahora volvemos a encontrarnos como suegro y yerno en ‘100 metros’, un drama no exento de momentos de desfogue. Por Virgina Drake

XLSemanal. 100 metros cuenta la vida de un joven con esclerosis múltiple.

Karra Elejalde. Es una historia real, la de Ramón Arroyo, quien decide hacer un triatlón, ser un Ironman; y si eso es muy duro para alguien sano, para uno con esclerosis es la hostia. Vamos a sorprender mucho, porque con esta película la gente acaba llorando.

XL. Dice que ha hecho mil películas con gran esfuerzo y sin mucho éxito; y que las de Los apellidos…, sin mucha dificultad, reventaron las taquillas.

K.E. Los apellidos… me los hice con la -minga- y la gente flipó. No hay justiprecio ni ley de la proporción. No existe una fórmula para acertar, siempre estás con el vértigo de qué pasará.

XL. Pero se resiste a otra de Los apellidos…

K.E. Ya he dicho muy claro que no la hago. Si la ruedan, maravilloso. Iré a verla y me reiré mucho. Lo que me interesa es crear personajes y, si no hay factor sorpresa, ese terreno ya está agotado.

XL. La primera película facturó 64 millones de euros y la segunda, 34. Hay margen para que la tercera sea también rentable.

K.E. Hará 17 millones y seguirá siendo un éxito, pero no puedo dejar que Koldo supere a Karra Elejalde, como Antonio Ferrandis no podía dejar que lo superara Chanquete. Pero, al morir Antonio, toda la prensa dijo. «Ha muerto Chanquete». ¡No me da la puta! Que nadie se enfade. no hay desencuentro y no es cuestión de que me paguen el doble. Solo quiero tener la potestad de decidir mi carrera.

XL. ¿A por su tercer Goya con 100 metros?

K.E. Esto no es una carrera. Los Goya no duelen, pero tampoco hay que creérselos. son una lotería. No soy mejor actor que antes de estrenar Ocho apellidos vascos. No me merezco todo lo que me ha sucedido tras rodar esta película ni me merecía lo que no me pasó antes de ella.

XL. Vive en Barcelona desde hace 17 años.

K.E. Me enamoré de una actriz catalana y, aunque estoy separado, tengo una hija de 16 años que sueña en catalán. Lo lógico es vivir cerca de ella. Es muy difícil ejercer bien de padre porque esta profesión jode las familias. Ser hija de actores significa muchas veces no tener mamá ni papá y estar con una mucama.

XL. Huraño y gruñón en sus últimos papeles. No será un tierno, sentimental y padrazo?

K.E. Bueno, no creo en el malo malo ni en el tonto tonto. Y a los gruñones y malos -sin exculparlos- intento darles humanidad. nadie es un -hijoputa- al cien por cien. En la vida procuro llevarme bien con todo el mundo; en especial, con el género humano. Con el divino me llevo menos -ríe-.


desayuno

Sin horario

«A las 9 o a las 16… Tomo cacao caliente y un bollo o una magdalena. Si no, un descafeinado: yo solito tengo bastante energía como para necesitar cafeína…».