Los investigadores de la Universidad Brigham Young de Utah, en Estados Unidos, se han fijado en el milenario arte japonés del origami (plegado del papel) para idear un nuevo escudo antibalas. Por M. G. 

Es muy ligero, pesa 25 kilos, se despliega en segundos y puede proteger a tres personas. Está fabricado con 12 capas de kevlar, una poliamida ligera y resistente que soporta altas temperaturas y que también utilizan la NASA y algunas firmas de sofisticadas prendas deportivas. Pese a que a los agentes federales que lo han probado les ha encantado, los inventores del escudo buscan aún socios para poder comercializarlo.