Si usted es pensionista, tranquilo. El Gobierno dice que las 14 pagas de los jubilados están aseguradas. Ahora, si ronda los 50 años… ya puede echarse a temblar. ¿O no? Descubra cómo han solucionado el problema otros países. Por Carlos Manuel Sánchez 

¿Cómo es posible que un pensionista danés se apañe con una pensión pública que no llega a 800 euros (incluso menos que los 1000 raspadillos que se cobran de media en España) y, sin embargo, disfrute de una renta mensual de más de 4000? ¿O que un jubilado australiano se ‘levante’ de una tacada millón y medio cuando llega a la venerable edad de jugar a la petanca? ¿Cuál es el truco? ¿Qué se hace en otros países respecto a la jubilación que no hacemos nosotros?

Quizá sea el momento de abrir un debate -el de las pensiones- que en España es tabú y que se lleva posponiendo nada menos que 20 años, cuando otros países desarrollados hicieron sus cuentas y vieron que llegaría un momento en el que no iban a cuadrar. Eso fue a finales de los noventa. Los más previsores emprendieron reformas más o menos radicales, incluso los nórdicos, donde el estado del bienestar es sagrado. Aquí solo hicimos un amago y al final se firmó el Pacto de Toledo, que ‘inventó’ la famosa hucha de las pensiones y consagró una rareza typical Spanish. separar la financiación de la Seguridad Social y la del Estado, obligando a que las prestaciones de jubilación fueran sostenidas solo con las cotizaciones y no con los impuestos. Lo que hace que el sistema chirríe en cuanto el paro aumenta.

Que no cunda el pánico

¿Y por qué abrir ese debate precisamente ahora? Porque la hucha de las pensiones se está quedando vacía. Había 66.000 millones en 2011 y ahora apenas restan 24.000. La Seguridad Social acumula el mayor déficit de su historia y el Gobierno ya le ha dicho a Bruselas que, a finales del año que viene, la hucha solo criará telarañas. ¿Qué va a pasar? ¿Peligra el pago de las jubilaciones? Y si es así, ¿qué podemos hacer?

Lo primero: que no cunda el pánico. Que la hucha -como se llama popularmente al Fondo de Reserva de la Seguridad Social- esté tan pelada como los bolsillos de Carpanta no supone la quiebra del sistema de pensiones. Al menos, de manera inminente. Eso dicen los expertos. Y el Gobierno insiste en que las 14 pagas de nuestros nueve millones de jubilados «están aseguradas». Se supone que a corto plazo no hay problema. Todavía hay dos trabajadores cotizando para asegurar la nómina de cada pensionista. Eso son 9000 millones de euros al mes. Las apreturas vienen con las dos pagas extra: junio y diciembre. Abonarlas es lo que ‘sangra’ la hucha. Que al fin y al cabo para eso está. Queda ‘pasta’ para que los pensionistas se coman el turrón, se vayan de vacaciones en verano y para la próxima Navidad. Y luego Dios proveerá…

El sistema español no se puede comparar con el de otros países. A diferencia de los demás, nos basamos solo en la pensión pública

Tampoco es que sea una cuestión irresoluble. Fórmulas hay para seguir pagando las pensiones. por ejemplo, aprobar una ‘derrama’, es decir, aumentar algún impuesto. En otros países de nuestro entorno se echa mano del IRPF o incluso del IVA, pues las pensiones están incluidas en los presupuestos generales. Y si falta para pagarlas, se recorta de otras partidas y santas pascuas. Otra solución es pedir prestado en los mercados financieros. Ahora, la prima de riesgo está tranquilita y los intereses son más llevaderos. Y, aunque la deuda española ya ronda el cien por cien del PIB, ¡no vamos a dejar en la estacada a nuestros mayores!

Pero lo que se nos viene encima, a poco que levantemos la vista, no es un problema, es un problemón. Por el envejecimiento de la población y el descenso de natalidad; y porque los sueldos de ahora no son los de antes ni los empleos duran toda la vida, y mucha gente se pasa sin cotizar largos periodos. En tiempos del canciller Bismarck, allá por el siglo XIX, cuando se introdujeron en Europa los sistemas de pensiones, no había problema para que fueran sostenibles. La esperanza de vida de los obreros era de 40 años, así que la mayoría se moría antes de jubilarse. Ironías aparte, hoy la gente que cumple 65 tiene una esperanza de vida de 20 años o más. Y hay que proveer para esos años…

Problemas a la vista

El dilema llega, además, en el peor momento, cuando los siguientes a los que toca jubilarse forman el grueso de la generación del baby boom, ese mogollón demográfico que en las décadas de 2020 y 2030 enfilará el túnel de vestuarios, confiados a la bondad y la diligencia de las generaciones X, Y y Z -sus hijos y nietos-, lo que se antoja complicado cuando sus vástagos viven de minijobs, jornadas a tiempo parcial, economía colaborativa o sencillamente emigran…

La OCDE calcula que, para mantener un nivel de vida aceptable, la pensión debería suponer al menos un 70 por ciento del último salario que se percibió. Y la aseguradora Aviva y la consultora Deloitte dan por hecho que los sistemas públicos de pensiones no pueden garantizar esa cifra y que es necesario que los ciudadanos ahorren. El informe estima que los 25 millones de españoles que se jubilarán entre 2017 y 2057 deberían ahorrar una media de 7700 euros al año si no quieren ‘pasarlas canutas’ cuando se retiren. Pero los españoles vivimos al día y no nos entran los apuros hasta que cumplimos los 50…

En España se han puesto algunos parches, sobre todo para recortar sin que se note demasiado. retrasar la edad de jubilación a los 67; considerar toda la vida laboral y no solo los mejores años, que suelen ser los últimos, para computar la pensión; o tener en cuenta la esperanza de vida a la hora de calcular lo que cobraremos. Pero es muy poca cosa en comparación con lo que se ha hecho en otros países en los que sus sistemas han sido puestos patas arriba. Y en algunos, en apariencia, se ha conseguido resolver la cuadratura del círculo: reducir la carga de las pensiones públicas, pero al mismo tiempo aumentar la renta de los jubilados. Hum… ¿En serio? ¿Es eso posible?

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Si nos tenemos que comparar con alguien, comparémonos con los mejores. Y a partir de ahí saquemos conclusiones. ¿Y cuáles son los mejores? Para identificarlos hay que consultar el Índice Global Mercer, elaborado por una consultora, que es como la Champion League de los sistemas de pensiones. Es un ranking de 25 países y en los puestos de cabeza por su sostenibilidad, su equidad y la confianza que tienen puesta los ciudadanos en ellos- siempre repiten los mismos: Dinamarca, Holanda, Australia, Suecia… España ni siquiera está en la clasificación, más que nada porque nuestro sistema es tan ‘raruno’ que no hay manera de compararlo con otros. ¿Por qué?

Porque se sostiene con una sola pata: la pensión pública. Mientras que en otros países son tres patas. pensión pública, fondos de empresa (que hay que suscribir obligatoriamente, o casi) y aportaciones a fondos de pensiones privados, que son voluntarias, pero que están incentivadas fiscalmente de manera muy generosa.

¿Qué hacen otros países?

Esto sucede en los dos modelos que se están imponiendo. Uno es el de los países que optan por sistemas redistributivos, donde la solidaridad de las generaciones que trabajan sostiene las pensiones de las que se van retirando, pero que han ido evolucionando hacia sistemas mixtos, públicos y privados: Dinamarca, Alemania, Suecia, Suiza, Finlandia…

En la mayoría de los países del entorno, todo el mundo sabe lo que va a cobrar. En España es una incógnita

Y también es así en los que han elegido un sistema de capitalización, donde las cotizaciones están ligadas a un fondo privado de capital y el trabajador aporta para asegurar exclusivamente su propia pensión, en plan ‘yo me lo guiso, yo me lo como’, caso de Australia (el Estado se limita a garantizar una pensión mínima a los que no tienen suficientes ingresos). En ambos modelos, cada cual decide lo que quiere cobrar (y paga más o menos en consecuencia). Y todo el mundo sabe en todo momento qué pensión le va a quedar, cuando en España eso es aún una incógnita.


 AUSTRALIA

‘Yo me lo guiso…’

Pensión media: 3.434 Euros brutos/mes

Porcentaje del salario que cobraba cuando estaba trabajando:  67,1%

Filosofía

Usted ahorra para su propia pensión, es decir, lo que cotiza es para usted. No hay solidaridad intergeneracional como en España, que lo que se cotiza a la Seguridad Social sirve para pagar las prestaciones que están cobrando ahora los jubilados. El Estado, no obstante, destina un 3,5 por ciento del PIB para garantizar una pensión mínima a los trabajadores de bajos ingresos.

Cómo funciona

El Gobierno lo obliga a que usted abra una cuenta en un fondo de inversión de gestión privada. Allí, su empleador debe ingresar el 9 por ciento de su salario -se llama Superannuation-. De manera voluntaria puede decirle al empleador que destine algo más (suele ser un 3 por ciento). Lo llaman ‘Sacrificio’. Hay una tercera fuente de ingresos, que son aportaciones voluntarias del propio trabajador, incentivadas con descuentos fiscales. Los fondos invierten el dinero para que la inflación no se lo ‘coma’. Los australianos tienen unos dos billones de euros ahorrados en esos fondos y, a pesar de que la crisis se comió 75.000 millones, la rentabilidad media está en el 8.

Críticas

Al jubilarse, puede retirar todo el dinero de una vez o cobrar una paga. La mayoría elige hacerlo de golpe. Problema. mucha gente se prejubila a los 55, se funde la ‘pasta’ y luego solicita la pensión pública a los 65.

HOLANDA

Mix privado-público

Pensión media: 3.554 Euros brutos/mes

Porcentaje del salario que cobraba cuando estaba trabajando: 87,3%

Filosofía

Es un modelo mixto. público y privado. Holanda gasta en pensiones menos del 6 por ciento del PIB (España ya supera el 10). Pero es muy equitativo. Solo un 2 por ciento de los jubilados están por debajo del umbral de la pobreza. La comparación más llamativa sería con Corea del Sur. un país rico donde la mitad de los ancianos son pobres. Conviene aclarar que el umbral de la pobreza en Holanda se sitúa en 28.000 euros, por encima de la renta media española.

Cómo funciona

El primer pilar es una pensión básica equivalente al salario mínimo (1100 euros mensuales para los solteros y 1600 para parejas). El segundo pilar son los fondos de pensiones de las empresas. A ellos se acogen el 94 por ciento de los empleados. Hay unos 500 planes diferentes. Unos, más conservadores y otros, más agresivos. Se puede llegar un acuerdo con la empresa para seguir trabajando y cobrar la cuantía acumulada en el fondo de pensiones.

Críticas

La pensión pública es accesible para todos los trabajadores, pero nunca antes de los 65 años (67 a partir del año 2021) y no se puede mejorar trabajando más años. Las prejubilaciones son muy castigadas.

DINAMARCA

El más completo

Pensión media: 4.293 Euros brutos/mes

Porcentaje del salario que cobraba cuando estaba trabajando: 77%

Filosofía

Los daneses pueden presumir de tener el mejor sistema de pensiones del mundo. Y no solo por la ‘pasta’. Los jubilados reciben todo tipo de atenciones, como asistencia domiciliaria gratuita o residencias ‘a la última’ por 500 euros. Quizá la más valorada es que se los escucha. Los consejos de ancianos tienen una gran influencia política y social.

Cómo funciona

Un jubilado tiene tres fuentes de ingresos. La pensión básica que recibe cuando cumple 65 años, que no llega a las 6000 coronas. (800 euros). Sale de los presupuestos. No es necesario haber trabajado, con haber residido en el país al menos 40 años es suficiente. Como se considera insuficiente para vivir, los trabajadores también están suscritos obligatoriamente a una pensión complementaria, la ATP, que gestionan grandes fondos de pensiones privados. Estos invierten el 80 por ciento en bonos de renta fija y el Estado los respalda cuando los mercados ‘achuchan’. El empresario paga un tercio de la contribución, mientras que el trabajador paga los otros dos. La tercera fuente son los planes privados voluntarios.

Críticas

Lo curioso es que los daneses no cotizan a la Seguridad Social, pero les ‘crujen’ a impuestos: Hacienda les retiene casi la mitad del salario.

ALEMANIA

Sistema de puntos

Pensión media: 3.325 Euros brutos/mes

Porcentaje del salario que cobraba cuando estaba trabajando: 86,9%

Filosofía

Alemania reformó su sistema de pensiones en 2001, cuando empezó a temer por su sostenibilidad. Pasó de un sistema público a uno mixto. España se inspira en algunas de sus reformas, aunque por hora ante todo en recortes.

Cómo funciona

Las pensiones públicas se basan en un sistema de puntos. Cada año trabajado vale un punto. Cada punto se multiplica luego por un factor (en 2014, por 337 euros) y el resultado da la pensión anual. Pero el sistema incentiva para complementarla los fondos de pensiones privados, de empresa e individuales, desde la reforma Riester. Una reforma posterior, la Rurup, extendió el modelo a los autónomos, que pueden aportar hasta 20.000 euros anuales a su pensión futura con deducciones del 75%. Un tercio de la población activa ya se ha acogido a estos planes. Además se fomenta el ahorro, con más deducciones e incentivos fiscales. Los alemanes ahorran un diez por ciento de su sueldo desde jóvenes. En diez años ahorran un año completo de sueldo. .

Críticas

Con una parte de la reducción del coste de las pensiones públicas se subvenciona las privadas. Un efecto colateral. casi 800.000 jubilados alemanes tienen un miniempleo para redondear ingresos. Otro. en 2030, las pensiones serán un 25 por ciento inferiores a las actuales.