Científicos del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) logran crear falsos recuerdos en el cerebro… de ratones. Por M. G. / Fotos: Webb Chappell Photography y Cordon Press

Cuelgan a los ratones cabeza abajo para averiguar su respuesta ante los contratiempos. Algunos se retuercen y luchan. Intentan erguirse. Otros se abandonan, permanecen inertes, se rinden ante su desdicha. Entonces, los científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) capitaneados por el neurocientífico Susumu Tonegawa aplican un rayo láser azul en el cerebro (donde previamente han implantado fibra óptica) de los ratones que se han rendido y se activa en ellos una enérgica resistencia. Se vuelven luchadores. ¿A qué se debe ese cambio tan radical? Con esa luz los investigadores han activado los engramas, redes de neuronas que forman huellas en la memoria que marcaron en un experimento anterior, cuando encerraron a esos mismos roedores con hembras y estos machos copularon a su antojo.

conocer, ciencia, implantar recuerdos, xlsemanal El japonés Susumu Tonegawa, de 77 años recibió el Premio Nobel de Medicina en 1987. Decidió embarcarse en algo nuevo, la neurociencia: quiere desentrañar el misterio de la memoria

La luz ha despertado en ellos el recuerdo de aquel agradable encuentro. Y ese recuerdo feliz ha barrido su abatimiento.

El experimento abre la posibilidad de manipular las mentes

Las posibilidades de los resultados de este experimento aplicadas a los humanos son muchas y dan escalofríos. Podrían implantarse falsos recuerdos, transformar la memoria de la infancia, moldear vivencias pasadas. También hay grandes ventajas como combatir el alzhéimer, el autismo o la depresión. Y peligros: lavar el cerebro de los enemigos. El equipo del MIT trabaja también en la implantación de falsos recuerdos. Colocan a los ratones en una cámara tranquila. Y les marcan sus células de memoria utilizando la optogenética (combinación de métodos genéticos y ópticos). Al día siguiente los llevan a otra cámara, les dan una dolorosa sesión de electroshock y los investigadores usan luz para activar las células de la memoria de la cámara inofensiva. Cuando los llevaron de nuevo a la primera cámara, los ratones se quedaron paralizados de miedo. Temían esa sala porque cuando sufrieron en la segunda estancia se les modificó el recuerdo de la primera habitación. Los investigadores del MIT también están avanzando en analizar cómo se clasifican los recuerdos en buenos y malos y cómo según sean de un tipo o de otro se guardan en distintas partes de la amígdala cerebral: en su parte anterior se sitúa el miedo y en la posterior, el disfrute.

Los investigadores tratan de analizar cómo se clasifican los recuerdos

«El cerebro evalúa casi todo aquello que recordamos. Con mayor o menor intensidad, todo lo percibimos como positivo o negativo», explica Susumu Tonegawa. Que sea posible manejar esas percepciones y su recuerdo produce vértigo.


LO QUE LE HACEN AL RATÓN