Con razón era tan listo. Los últimos estudios a la materia gris más famosa del mundo han revelado que contaba con más células de lo normal

Sus neuronas fueron capaces de demostrar, cuando apenas tenía 26 años, que la luz se componía de partículas (fotones) o que el espacio y el tiempo podían ser doblados y estirados, según su teoría de la relatividad. Sus ideas revolucionaron la ciencia del siglo XX, pero el cerebro de Albert Einstein sigue dando que hablar, incluso más de medio siglo después de su muerte.

Los científicos han demostrado que, además de ser único en su habilidad para procesar conceptos, era físicamente distinto. En una investigación, publicada por expertos estadounidenses y argentinos, se compararon las características del cerebro del físico con el de cuatro hombres de edad similar y hallaron notables diferencias estructurales entre ellos.

El cerebro de Einstein necesitaba y usaba más energía y que, en consecuencia, tenía una mayor capacidad de procesamiento

Hace unos años, en 1999, un grupo canadiense que estudió la materia gris del físico ya informó de que su lóbulo parietal inferior izquierdo, un área cerebral asociada al razonamiento matemático y espacial, estaba un 15 por ciento más desarrollada de lo normal y de que carecía de un surco que normalmente atraviesa toda esa zona, lo que podría haber permitido una mayor concentración de neuronas. En posteriores estudios, además de corroborar estos datos, se encontró un inusual, por elevado, número de células gliales, que son las encargadas de suministrar apoyo y protección a las neuronas. Esto sugiere, según los investigadores, que el cerebro de Einstein necesitaba y usaba más energía y que, en consecuencia, tenía una mayor capacidad de procesamiento, aunque los científicos se muestran cautos y advierten de que podría explicarse como un simple signo de envejecimiento. Otras personas podrían tener una masa encefálica similar sin haber tenido la oportunidad de potenciarla, pues los factores medioambientales resultan decisivos para desarrollar la inteligencia.


Claves de una mente genial

Tamaño. El cerebro de Einstein sólo pesaba 1.230 gramos, cuando la media es 1.400, pero tenía más cantidad de células gliales por neurona, las encargadas de realizar las conexiones neuronales.

Diferencia. Su corteza cerebral era más delgada de lo normal y el lóbulo parietal inferior izquierdo, el área que procesa el razonamiento matemático un 15 por ciento más ancho.

Al detalle. Su tejido cerebral tenía más y mayores astrocitos de lo habitual, un tipo de células gliales que une las neuronas con los capilares. Eso mejoraba mucho su rendimiento.