La empresa tecnológica japonesa Ferray tiene gatos en la oficina: ayudan a reducir el estrés de los trabajadores y favorecen la comunicación entre ellos. Por Fátima Uribarri

La firma subvenciona con cuarenta euros mensuales a los empleados que acojan en sus casas a gatos sin hogar y ha adoptado a nueve felinos de la calle que ahora viven en sus instalaciones. Los mininos acuden (y dormitan) en las reuniones, se acurrucan sobre el calorcito de la fotocopiadora, ronronean sobre mesas y estanterías. Y también a veces cuelgan teléfonos sin querer o pulsan la tecla de borrar accidentalmente. Aun así, dicen los empleados que trabajar con ellos compensa.