‘Paquita Salas’

MI HERMOSA LAVANDERÍA

Hace unos días me hicieron una de esas entrevistas donde te preguntan desde «el rincón favorito de tu hogar» hasta dónde guardas los Goya, pasando por «tu ritual matutino de belleza». Normalmente, suelo tener una paciencia rayana en la santidad con ese tipo de entrevistas que pretenden sacar «otra cara del entrevistado» y tomo nota mentalmente para no volver a decir que sí a estos fregados. La persona que me hacía la entrevista, además, se lo tomaba todo tan en serio que tuve que frenar mis respuestas tipo «mi ritual matutino de belleza son dos carajillos de Marie Brizard y una docena de sobaos» porque ya vi que no pillaba la ironía. La última pregunta fue: «¿Y hasta dónde quieres llegar en tu carrera?», y se me escapó una réplica que, desde que la vi en la serie que titula este artículo, no puedo parar de decir: «¿Llegar? ¡Hasta Navarrete!». Tuve que explicarle al entrevistador el significado de la expresión, pero, como no había visto Paquita Salas, siguió sin entenderme. Espero que, al menos, la absurda entrevista le dé ganas de ver la que para mí es la mejor serie que se ha hecho en este país desde que se inventó la tele. Paquita Salas es la webserie (para mí, serie serie) de los dos jóvenes autores del divertidísimo musical La llamada, Javier Calvo Guirao y Javier Ambrossi, y es absolutamente perfecta. Consigue algo tremendamente difícil de conseguir: el equilibrio entre la ternura, el humor, la acidez, la inteligencia y la inocencia. Con pocos y hábiles trazos y una absoluta economía de medios, los creadores de Paquita Salas nos enseñan un mundo complejo y reconocible, aunque nunca hayas conocido a representantes de actores o a actores o no tengas ni idea del mundo del espectáculo (¡ya sé que no es mi caso!).

Es la historia de una representante de actores a la que las cosas no le van especialmente bien, interpretada, con un precioso amor al detalle y una mesura absolutamente inauditos en esta televisión nuestra que tiende al histrionismo y a pasarse tres pueblos, por el actor Brays Efe. El resto del casting es también soberbio: Belén Cuesta, como secretaria, ayudante, amiga y confidente, conmueve y brilla; Yolanda Ramos es hilarante en su intervención como vendedora de un aparato que depila y quita las arrugas; Anna Castillo, fantástica como camarera que sueña con ser actriz; Lidia San José, como actriz infantil que cuenta como interpretaciones sus intervenciones en Pasapalabra, hace toda una creación de un personaje ingrato, la fantástica Mariona Terés; todos los actores de esta serie actúan a un nivel de relajación y verdad que debería hacer reflexionar mucho a actores más conocidos que pululan por esas series pretendidamente históricas o pretendidamente policiales o pretendidamente prestigiosas que se ruedan por aquí y que se autorreferencian en esta.

Confieso que he visto más de dos veces cada capítulo y hasta los extras de Paquita Salas y que ansío saber qué ocurre con las nuevas adquisiciones y peripecias de PS Management. Y que llegar hasta Navarrete tiene mucho, muchísimo mérito (vean la serie en Flooxer, si no la han visto, y entenderán lo de Navarrete).